Topofilias

Topofilias
Espacio Cultural Antiguo Balneario de Borines
2026

Topofilias es una investigación artística impulsada por Intermón Oxfam, curada y coordinada por Altekio y la Imaginable, sobre el arraigo al territorio y los vínculos que construimos con los lugares: emocionales, culturales y vivenciales. El proyecto plantea imaginar futuros climáticos justos desde el arte, poniendo en el centro la potencia y la capacidad, no la pérdida.

Mi producción de obra se sitúa en Tobarra, un pueblo rodeado de huertas y árboles frutales al sur de Albacete, del que procede mi familia y con el que mantengo una relación afectiva que atraviesa todo el proyecto.

La instalación se plantea a ras de suelo, en relación directa con los lavaderos. Obliga a una mirada hacia abajo, a un gesto corporal que remite a arrodillarse, a acercarse al agua. Las piezas se presentan sumergidas, activando esa relación entre cuerpo, mirada y territorio.

Todo el proceso está documentado mediante fotografías que forman parte de la instalación. Estas imágenes se presentan cosidas sobre telas utilizadas durante la creación de las obras y los talleres, conservando las huellas de lo vivido: manchas de barro, restos de materiales y marcas de uso que prolongan la experiencia en el tiempo.

La investigación comienza con el descubrimiento, en la web lavaderos públicos.net, de la existencia de los antiguos lavaderos en esta localidad, espacios que durante años fueron lugares de trabajo y de encuentro para las mujeres, pero también de conversación, de canto, de intercambio de noticias e incluso de relaciones afectivas. Esa dimensión social y emocional reaparece en los encuentros generados durante el proyecto.

En este proceso ha sido clave el trabajo previo de Esperanza Alcaraz, quien durante dos meses de 2022 llevó a cabo una labor de limpieza de cinco lavaderos junto a su nieta Vega. Esta labor se apoya también en la investigación realizada por Diego Alfaro, basada en testimonios orales. Además, Espe organizó un encuentro y una recreación del lavado de ropa tradicional, junto a un grupo de mujeres del pueblo, reactivando de nuevo estos gestos y saberes desde la práctica.

Durante las dos semanas que estuve en Tobarra se generaron dos encuentros comunitarios que activaron la dimensión de arte social.

Para comenzar, coordiné un taller con mujeres marroquíes, facilitado a través del Centro de Intermediación, donde María Solana desarrolla desde hace seis años una magnífica labor de mediación social, donde la práctica con la tierra y el agua se convirtió en un lenguaje compartido, generando un espacio de intercambio de experiencias y cuidados.

Unos días después realizamos una acción con mujeres y vecinos del pueblo para localizar y limpiar un lavadero enterrado. Con el apoyo de Sergio Librado, regidor de Cultura, quien gestionó los permisos y nos facilitó las herramientas necesarias para la limpieza, se inició un proceso colectivo que permitió recuperar el lugar en una tarde.

En ambos casos, los encuentros generan nuevas memorias que nacen de las experiencias compartidas.

Desde lo plástico, mi producción se construye con materiales del propio entorno. Recogí tierras de los alrededores de los lavaderos, eligiendo distintas tonalidades, y realicé pruebas para fijarlas sobre papel sin alterar su color. Estas tierras se mezclaron con el agua de la única acequia que aún permanece activa en el pueblo, estableciendo una relación directa con el uso histórico de estos espacios. El proceso de trabajo incorporó también gestos relacionados con el propio acto de lavar: sumergir, remover, dejar reposar. Los papeles y el barro se secan lentamente bajo el calor del sol.

Las piezas resultantes son el propio territorio actuando sobre la obra. La tierra, el agua y el gesto construyen superficies donde aparecen diferencias de textura, de densidad y de trazo. Tierras finas que generan capas suaves; otras, con piedras, rayan el papel; zonas donde el agua arrastra el material y deja manchas.

Este proyecto también ha sido posible gracias a la red de vínculos personales, como la de Rubén Sánchez, amigo de la infancia, quien facilitó el contacto con Espe, Diego y Sergio, y con todas las mujeres, niñas, niños y vecinos que participaron activamente en la limpieza del lavadero del Puente del Rey.

Título: Lavar la tierra

Técnica mixta sobre papel y tela

Fotografía: Carlos Spogo